Reflexión sobre el dolor
Me cuesta mucho trabajar mi propio dolor. Hoy es como escribir fuese un modo de llorar un dolor profundo, psíquico, interno que me hace rechazar a todos. .Tal vez la razón por la que los sentimientos me capturan de este modo es por la presencia de ese dolor que juega un papel ambiguo: por momentos me revuelca y en otro lo ignoro. A veces no encuentro una vía intermedia. Pero desde hace unos años he llevado a cabo un proceso de elaboración de ese dolor. Pero de todos modos, ese trabajo sigue siendo bastante duro.
Parece preciso tocar las partes que duelen para curarlas. A veces se dice que es posible elaborar el dolor por medio del arte, pero por momentos desconfío de eso ¿el arte elabora el dolor o simplemente lo camufla? Aquí hay que hilar fino: existen formas de arte auténtico que elaboran, trabajan el dolor, como si fuese su materia prima. La obra surge entonces de nuestras frustraciones y sufrimientos. Kant creía que el ser humano desarrollaba su capacidad de pensar y crear a partir de las frustraciones de sus instintos, de sus deseos y anhelos no realizados. Es como si para Kant la capacidad de pensar y reflexionar brota de esas experiencias dolorosas. Tugendhat piensa que la mística eleva su vuelo cuando nos encontramos ante esas frustraciones.
Pero las relaciones con los otros pueden ser expresión, entre otras cosas, de ese dolor: buscamos su compañía porque necesitamos de sus hombros y nos apoyen en el dolor, y a veces su misma presencia puede producirnos dolor, porque con ella coactan nuestros deseos. A veces podemos desear a la otra persona, y su negativa a someterse nos produce una gran frustración. O la frustración del amor no realizado. Pueden llegar hasta a ofrecernos su cuerpo para hundirnos en él, pero su negativa, o la dificultades que ella tiene (incluso sus propios dolores) imposibilita que nos ofrezca aquél tipo de reconocimiento que llamamos amor. Puede llegar a querer, pero no a amar.
Parece preciso tocar las partes que duelen para curarlas. A veces se dice que es posible elaborar el dolor por medio del arte, pero por momentos desconfío de eso ¿el arte elabora el dolor o simplemente lo camufla? Aquí hay que hilar fino: existen formas de arte auténtico que elaboran, trabajan el dolor, como si fuese su materia prima. La obra surge entonces de nuestras frustraciones y sufrimientos. Kant creía que el ser humano desarrollaba su capacidad de pensar y crear a partir de las frustraciones de sus instintos, de sus deseos y anhelos no realizados. Es como si para Kant la capacidad de pensar y reflexionar brota de esas experiencias dolorosas. Tugendhat piensa que la mística eleva su vuelo cuando nos encontramos ante esas frustraciones.
Pero las relaciones con los otros pueden ser expresión, entre otras cosas, de ese dolor: buscamos su compañía porque necesitamos de sus hombros y nos apoyen en el dolor, y a veces su misma presencia puede producirnos dolor, porque con ella coactan nuestros deseos. A veces podemos desear a la otra persona, y su negativa a someterse nos produce una gran frustración. O la frustración del amor no realizado. Pueden llegar hasta a ofrecernos su cuerpo para hundirnos en él, pero su negativa, o la dificultades que ella tiene (incluso sus propios dolores) imposibilita que nos ofrezca aquél tipo de reconocimiento que llamamos amor. Puede llegar a querer, pero no a amar.
Etiquetas: amor, dolor, frustración, Kant, pensamiento, trabajo, Tugendhat

